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El ciudadano dice: ¿para qué sirven las elecciones si todos entran a robar?

Ricardo Cuenca, Investigador principal del IEP, fue entrevistado por el diario La República ► https://bit.ly/2Q7lb1H

En su visita a Arequipa, Ricardo Cuenca Pareja, investigador principal del Instituto de Estudios Peruanos, dejó varias reflexiones. La fundamental, fortalecer las instituciones y también mejorar la calidad de la ciudadanía.

El desinterés por las elecciones regionales se origina en los destapes de corrupción. Hay desilusión.  Aunque esa ciudadanía de baja intensidad viene de antes.

Desde los 90, en el Perú y América Latina, se fue instalando la idea que es posible gobernar sin hacer política y solo con tecnocracia. El argumento que la racionalidad técnica está por delante de las decisiones políticas está pasándonos factura. Es imposible gobernar sin política.

¿Qué es ser tecnocrático en el Perú?

Es creer que hay una racionalidad científica… Que todo tiene que ser eficiente y esto se comprueba a partir de hechos contrastables, medibles. Probablemente los sectores de salud, educación, justicia, seguridad, terminen siendo castigados con esta racionalidad. Entiendo que esa racionalidad se aplica cuando haces un puente pero no cuando estoy educando a una persona; allí hay otro tipo deintereses y factores culturales, estructurales, sociológicos (…)

Los tecnócratas gobernaron este país en los últimos años.

(…) Pongo un ejemplo, si tuviese que elegir un ministro optaría por alguien que conozca el sector y sea político con equipos de abajo, muy tecnócratas. El examen de la tecnocracia fue cuando ganó Kuczynski. Él, Fernando Zavala, el ministro Alfredo Thorne encarnaban la tecnocracia. Ahora vemos los resultados. Jalaron y muy mal.

¿Cuál puede ser el riesgo de tener elecciones que no despiertan el interés ciudadano?

Uno, tiene que ver con la pérdida de legitimidad del propio Estado en sus diversos niveles (nacional, regional y municipal). Y lo otro, es la pérdida de legitimidad del régimen; es decir, ¿para qué son las elecciones si siempre van a haber los mismos que entran pararobar? Eso es peligroso, abre espacios para que se diga: mira, lo que se necesita es mano dura. Ante el deterioro de la democracia, el autoritarismo tiene una entrada (…)

El Perú ha pasado cosas muy fuertes, indulto de Fujimori, vacancia de PPK, asunción de Vizcarra y la reacción ciudadana ha sido muy mesurada.

Es lo que más llama la atención a la gente de fuera. Y es que hay un individualismo muy fuerte. Mientras no me afecte directamente, no me importa mucho. Me indigno en las redes sociales, pero no asumo el cambio. Hay una crisis social muy fuerte que es como silenciosa que va abajo nadando en las estructuras sociales. Hay que recuperar esa cohesión de ser otra vez una sociedad, un colectivo y no una suma de individualidades.

Falta 18 días para las elecciones. ¿Se puede hacer algo para recuperar el entusiasmo?

Creo que no. Lo más grave es que vamos a seguir en esta inercia. En cuatro años, habrá elecciones y no saldremos del círculo. Por eso era tan importante la reforma política y judicial.

La reforma política es esencial, pero ¿cuáles son las prioridades?

Lo primero es poner en valor la política. Lo segundo, fortalecer los partidos políticos. Sin instituciones es difícil que esto avance. Para poder hacerlo, no vamos a añorar los partidos de masa como el Apra, pero sí nuevas formas de organización de partidos. Se necesita transparencia en financiamiento, formación de cuadros políticos para que se profesionalicen. El tercer elemento es mostrarle a la gente la utilidad de tener caminos políticos, romper la idea que todo se soluciona con cuestión tecnocrática.

En los 90 se hablaba de despolitizar las instituciones porque eso le hacía daño al país.

Ese es el gran discurso neoliberal instalado en los 90 por Fujimori. Sucedió eso, pero la solución no era desaparecer (la política). Claro, tuvimos conflicto armado, que terminó desdibujando la política. Los países que sufrieron terrorismo tienen serios problemas para recomponer su política. Entonces la respuesta fue cero politización y la pregunta es si eso fue correcto.

Pero debemos reconocer que se instaló el radicalismo en ese entonces.

Como decía  Carlos Tapia, la manera de enfrentar a Sendero era política, no solo militar. A la hora de confrontar, era decirles, tú haces una mala política y esa parte no la hicimos.

Critica al modelo neoliberal pero tampoco se podía continuar con ese Estado burocratizado copado de militantes apristas a finales de los  ochenta

Efectivamente, estaba mal pero la solución que se dio fue desburocratizar el Estado (…) La solución hubiese sido reburocratizar con una carrera que ahora está en Servir. Por supuesto que había que hacer cambios. Lo que optó el gobierno de ese momento fue hacer cambios de corte ideológico-económico y político.

¿Necesitamos tener un Estado más burocrático?

No más, mejor. La tecnocracia instalada en el Estado de una manera estable al servicio de las decisiones es una buena burocracia.

¿Cuál cree que sea la suerte de la coyuntura que se vive en el país? Hay una colisión entre el Ejecutivo y Legislativo.

Hay una crisis política porque se ha hecho política para los políticos y no para la gente. La desconexión con la gente es la peor de las decisiones.

¿Eso pasa con el fujimorismo?

Y con los no fujimoristas. Ahí hay una ligera mejora desde mi perspectiva, del presidente Martín Vizcarra, que tiene una mayor capacidad de olfato político. Probablemente por su experiencia como presidente regional, tiene decisiones y gestos mucho más políticos.

¿Y cuando le dicen que es populista porque está escuchando a la gente?

Supo capturar este descontento popular y canalizarlo de alguna manera. Cuando dice que el pueblo tome la decisión de lo que será, no está siendo populista, esa es una idea fuerza política muy potente. Probablemente algunas de las cosas que estén adentro suenen más populista como la no reelección de congresistas, porque la gente odia al Congreso (…)

¿Qué desenlace ve en esta pugna?

No es muy bueno. Perderá el Ejecutivo si no toma mejores decisiones políticas. Esto que ha pasado del voto de confianza, que ahora que comienza a destaparse, que por errores del Ejecutivo y buena maniobra del Congreso ha terminado siendo lo que no se le prometió a la gente. Primer problema: ¿cómo le va a responder a la gente que no va a haber referéndum en tal tiempo para reelección de congresistas? Segundo problema: ¿volverá a colocar otro voto de confianza? No sé si hay una impericia o inocencia política. Tercero, el Congreso no se quedará tranquilo. ¿Qué pasa si en un mes empiezan a salir las cosas de Chinchero? (…) se abren frentes innecesariamente.

¿Y el apoyo popular que tiene Vizcarra no puede ser contención a estas posibles arremetidas?

Ya, pero ahora presentó una moción y fracasó. No va a cerrar el Congreso y tampoco va a saber cómo responderá la población (…) La calle es muy ingrata, puede apoyar mucho pero también dejar esa postura rápidamente. El salto de hacer política de Vizcarra a Kuczynski es inmenso con más olfato, pero Vizcarra sigue teniendo debilidades. Por ejemplo, el papel de los ministros. Parece que solo son administradores de sus sectores pero no parte del gobierno. No acompañan en las decisiones al presidente. Quienes ayudaron en el voto de confianza han sido los líderes de opinión, no escuché a ningún ministro. Eso es desgastante para el presidente.

Este periodo de un Congreso de mayoría digitada por Keiko fue sumamente desgastante. Perdieron el caudal de votos de la elección de 2016.

Sin duda hubo un desgaste, de la propia Keiko y sus principales figuras. Lo segundo es que se termina cumpliendo un principio infalible y es que las actitudes autoritarias siempre terminan quebrándose.

¿Cree que tenga algunas posibilidades en el 2021?

La política en el Perú es como un deporte de aventura, de alto riesgo. Uno no sabe qué va a pasar. Si fuesen ahora, probablemente no tendría posibilidad. Pero si después de uno de los peores gobiernos de los 80, Alan García volvió a ser presidente; es probable que pueda tener chance. La racionalidad no alcanza para hacer un análisis más complejo.