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Es necesario fortalecer la escuela para que se enseñe sobre la violencia de los años 80 y 90

Investigación del IEP muestra que múltiples factores restan legitimidad al tratamiento del tema en la escuela. Con ello se pierde su potencial para promover aprendizajes democráticos y de derechos humanos. Una política pública de memoria es necesaria.

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  • Investigación del IEP muestra que múltiples factores restan legitimidad al tratamiento del tema en las aulas, perdiéndose su potencial para promover aprendizajes democráticos y de derechos humanos. Una política pública de memoria es necesaria.
  • Se evidencia la falta de condiciones de confianza para enseñar este tema libre y críticamente. Prima la sensación de vigilancia y sanción dentro y fuera de la escuela que inhibe a docentes y alumnos a hablar libremente.
  • Se observa una tendencia a omitir la enseñanza de este periodo. Maestros y maestras no tienen claridad sobre qué o cómo  trabajar esta etapa de nuestra historia reciente.
  • Algunos estudiantes y docentes manejan discursos controvertidos sobre Sendero Luminoso, la imagen del Estado, el gobierno y la democracia. El vacío que deja la escuela al eludir hablar del tema puede permitir que se reproduzcan ideologías antidemocráticas.
  • El estudio identifica que muchos docentes han sido testigos directos de la violencia y requieren de atención para procesar las experiencias vividas y sus secuelas.
  • La investigación ha sido publicada recientemente bajo el título “Secretos a voces: memoria y educación en los colegios públicos de Lima y Ayacucho

¿Por qué y cómo enseñar este periodo de la historia?
El conflicto armado interno (CAI) es el periodo de mayor violencia de nuestra historia republicana.  No es posible dejar de abordarlo en la escuela porque está presente en las memorias de las familias de los estudiantes y en los recuerdos de los maestros y maestras. En vez de eludir el tema es mejor preparar a los maestros para que brinden información amplia, y una interpretación comprensiva que permita contextualizar las experiencias personales y reflexionar sobre  dudas e inquietudes. Esta reflexión debe hacer de la escuela un espacio que considere múltiples memorias a distintos niveles (locales, regionales y nacionales) que puedan ser contrastadas y analizadas críticamente, bajo un enfoque de derechos humanos.

Necesidad de soporte emocional a los docentes
La mayoría de docentes que formaron parte del estudio fueron impactados directamente por la violencia, sea por experiencias personales en sus centros de estudios, como maestros y/o al perder a familiares y amigos en manos de Sendero Luminoso o de las Fuerzas Armadas. Las secuelas de estas tragedias suman resistencias y temores a abordar el tema en las aulas. El estudio evidencia la necesidad de contar con una política de salud mental que atienda esta realidad y que reconozca al docente como un actor fuertemente afectado y aún no visibilizado de este modo en los planes de reparaciones de víctimas. Los docentes expresan claramente su deseo de contar con espacios de escucha que les brinden soporte emocional sobre lo vivido.

Los jóvenes se informan por la familia y los medios
La memoria sigue su curso sin esperar a la escuela. Se ha encontrado que los escolares de quinto año de secundaria manejan ciertos conocimientos sobre este periodo, pero sus principales fuentes de información han sido su propio entorno familiar y los medios de comunicación. Estos saberes no son procesados dentro del espacio educativo, perdiéndose  la oportunidad de trabajar el tema sistemática y coherentemente desde una perspectiva democrática, reflexiva y crítica.

Política integral de educación y memoria
Es una de las recomendaciones principales que se establezca una política de Estado integral para el tratamiento del tema en el sistema educativo. Hoy el Ministerio de Educación se encuentra solo y goza de poco respaldo en esta difícil tarea. Esta decisión política debe partir desde el más alto nivel y trascender el sector educativo para involucrar a otros ministerios y organismos, y formularse como una estrategia nacional de largo plazo.

Sobre el estudio
A pesar de que su enseñanza está establecida en el Diseño Curricular Nacional, los acontecimientos del periodo de violencia que vivió nuestro país durante las décadas de los 80 y 90 prácticamente no son abordados por los maestros en las escuelas públicas, según los hallazgos de un estudio realizado por nuestro Instituto.

La investigación, que ha sido publicada recientemente bajo el título “Secretos a voces: memoria y educación en los colegios públicos de Lima y Ayacucho”, señala que esto se debe en gran parte a la falta de una política de memoria en las escuelas que incluya una adecuada preparación a los docentes y les brinde respaldo en torno a la enseñanza de un tema tan complejo, cuyos hechos no solo tienen implicancias en el pasado, sino también guardan relación con el presente y el futuro de lo que aspira a ser el Perú como sociedad.

El estudio se llevó a cabo entre los meses de julio de 2012 y febrero de 2013 a cargo de un equipo interdisciplinario de antropólogas, historiadores y psicólogas que trabajó con estudiantes y docentes de escuelas públicas de Ayacucho y Lima. El objetivo fue conocer sus percepciones y memorias sobre el periodo de violencia para identificar retos y potencialidades que permitan un mejor tratamiento de este tema en las aulas. Sobre esa base, el propósito final del estudio fue proponer lineamientos y recomendaciones dirigidos a autoridades y funcionarios encargados del diseño e implementación de las políticas educativas.

La investigación ha sido realizada por Francesca Uccelli, José Carlos Agüero, María Angélica Pease, Tamia Portugal y Ponciano del Pino. El trabajo se realizó en el marco del proyecto “Educación y memoria: una propuesta para recordar el pasado y construir un futuro democrático en las escuelas peruanas”, financiado por la Embajada Británica en Lima.

DESCARGA EL ESTUDIO:
Secretos a voces: memoria y educación en los colegios públicos de Lima y Ayacucho

Foto: La República