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Asesinatos olvidados

Texto original aquí: https://bit.ly/2Kzcv0V

Investigación analiza tres asesinatos sucedidos durante los procesos de Independencia, la Guerra con Chile y la Gran Depresión.

“Nuestra historia es una en la que las acciones políticas también han protagonizado y provocado intrigas y asesinatos”, recuerda el historiador Rolando Rojas Rojas, autor de Cómo matar a un presidente (IEP, 2018), que investiga tres muertes paradigmáticas en la historia política republicana del Perú: Bernardo Monteagudo, Manuel Pardo y Luis M. Sánchez Cerro.

Cada caso está relacionado con un capítulo importante de nuestra historia: Monteagudo como actor central durante nuestro proceso de independencia. Manuel Pardo en los momentos previos a la Guerra con Chile (es quien promueve un tratado secreto entre el Perú, Bolivia y Argentina).

Por su parte, Luis M. Sánchez Cerro dirige el Perú cuando aún se sienten los efectos de la Gran Depresión de 1930 y nacen los partidos de masa.

Política en extremo

“Estos tres asesinatos tuvieron consecuencias relativamente importantes para la sociedad de su época”, dice Rojas Rojas. Sin embargo, aclara, no son los únicos casos en nuestra historia política: “Básicamente, todos los caudillos han sufrido atentados políticos. Es un factor que ha estado presente en la historia política republicana del Perú y al cual no le hemos dado la importancia que se merece porque los científicos sociales no hemos tenido las herramientas para saber cómo integrar estos hechos a nuestra comprensión de la sociedad.”

Para el investigador, la historia permite ver que la eliminación física del adversario es “la política extrema”: “No te puedo vencer en las elecciones por tal o cual motivo, entonces busco desprestigiarte, eliminarte políticamente, pero hay momentos de efervescencia en los que se recurre a la violencia, y en el Perú siempre tenemos una historia de violencia alta. Y es lo que hago recordar aquí”, explica.

Por ello, el título, Cómo matar a un presidente, es “una metáfora provocadora” y, a la vez, “capta el temperamento y la efervescencia política que hacen que se deseen atentados, desterrar a gente”. Sin embargo, aclara que el Perú no es la excepción y los magnicidios son algo que se ha dado en la historia latinoamericana y universal. (José Vadillo Vila)