[CRÍTICA Y DEBATES] «IEP: 58 AÑOS PENSANDO EL PERÚ», por Rolando Rojas

El Instituto de Estudios Peruanos fue fundado el 7 de febrero de 1964 por un grupo de intelectuales peruanos y extranjeros que se propusieron, desde perspectivas interdisciplinarias, una reflexión crítica sobre el Perú. En cierto modo, la historia del IEP se confunde con la historia de la profesionalización de las ciencias sociales, disciplinas, por esos años, de reciente creación en las universidades del país. A lo largo de estos 58 años de vida institucional, han sido varias las generaciones de científicos sociales que han aportado al conocimiento del país con rigurosidad y preocupación por la desigualdad y el desarrollo económico, así como por la consolidación del sistema democrático y el reconocimiento de la ciudadanía.

Las primeras investigaciones del IEP abordaron las transformaciones de la sociedad rural, proceso que venía ocurriendo como consecuencia de la modernización económica, las grandes movilizaciones campesinas, las migraciones internas y las transformaciones en las ciudades. Empezó, de este modo, un afán permanente de los investigadores del IEP por comprender los cambiantes procesos contemporáneos. Corresponde a esta época los estudios en profundidad en Huayopampa y Pacaraos, donde se analizaron las dinámicas y fluidas relaciones entre las comunidades campesinas y la economía de mercado. Cuando se produjeron las reformas militares, los investigadores del IEP se volcaron a examinar cómo, particularmente en la reforma agraria,  cancelaban la vieja sociedad oligárquica y provocaban la emergencia de nuevos actores sociales en la escena política. El conocimiento acumulado sobre los problemas rurales se enriqueció con los aprendizajes sobre las agolpadas reformas velasquistas.

En la década de 1980, con la expansión del sufragio a los analfabetos, el estallido de la violencia política y la profundización de la urbanización, los investigadores del IEP construyeron algunas de las imágenes más difundidas sobre el Perú. Destacan, en ese sentido, el libro Desborde popular y crisis del Estado, (1984), de José Matos Mar, y Conquistadores de un nuevo mundo. De invasores a ciudadanos en San Martín de Po-rres (1986), de Carlos I. Degregori, Cecilia Blondet y Nicolás Lynch. En ellos, aparecen los colectivos populares como protagonistas de la escena pública, como agentes del cambio social, e impulsores de la economía informal, y conformando movimientos sociales que demandaban la ampliación de la educación, los derechos y servicios públicos; es decir, pugnaban por la democratización de la sociedad peruana.

No obstante, estos procesos se truncaron como consecuencia de las reformas neoliberales que refundaron la economía, la política y la sociedad peruanas. Se reestructuró el aparato productivo bajo los principios de la economía de mercado, colapsó el sistema de partidos políticos –lo que hizo emerger los movimientos “independientes” – y entraron en declive los movimientos populares-sociales que, hasta entonces, habían desempeñado un papel clave en la escena política. Estos cambios en la sociedad peruana corrieron en paralelo con el proceso de globalización, la crisis de paradigmas en las ciencias socia-les y un giro en las prioridades de la cooperación internacional, que reorientó su agenda hacia la promoción del desarrollo y de las políticas públicas. La década de 1990, entonces, fue un período de transición en la historia peruana como en la trayectoria institucio-nal del IEP, que debió expandir sus esfuerzos y actividades más allá de la investigación clásica de las ciencias sociales hacia la incidencia en políticas públicas.

De este modo, como consecuencia de las innovaciones en los aparatos teórico-metodológicos de las ciencias sociales, el nuevo contexto de una sociedad integrada a la globalización,  y por la situación de un crecimiento económico con déficits institucionales, el IEP incorporó nuevos proyectos de investigación y consultorías en temas específicos, que van más allá de la construcción de grandes visiones sobre los problemas del país, para estudiar y diagnosticar problemas concretos, desde perspectivas teóricas más acotadas y con perfiles de investigadores “expertos” o especialistas. Así, temas como la inclusión financiera, el desarrollo de las tecnologías de la información, los procesos de aprendizaje en la escuela, los gobiernos locales, entre otros, se sumaron a las investigaciones clásicas que el IEP había desarrollado en las tres primeras décadas de vida institucional. Como señala Martín Tanaka, esto significó un giro en el papel del intelectual, que pasó de proponer grandes interpretaciones críticas sobre la sociedad peruana a plan-tear orientaciones específicas para problemas concretos de política pública.

Para integrar la tradición clásica de investigación con los nuevos temas de interés en política pública, y gracias al apoyo del Think Tank Initiative (IDRC) y de la Fundación Ford, se organizó, entre el 2009 y el 2012, el programa institucional “Entre la consoli-dación del desarrollo y la profundización de la desigualdad, 2009-2012”, que mostró las paradojas de nuestro crecimiento económico y la ampliación de las brechas de desigual-dad. En los siguientes años, el programa institucional “Estado y sociedad en el Perú de ingreso medio, 2013-2019” puso en evidencia las “trampas” del crecimiento de la economía sin reformas institucionales. Del mismo modo, actualmente, el programa “Configuración y ejercicio del poder en el Perú del siglo XXI, 2019-2022” estudia, desde diversas perspectivas, a los actores y los mecanismos que permiten ejercer el poder en el Perú.

En los últimos años, se constituyó el área de Estudios de Opinión, cuyas encuestas de coyuntura política y social han cumplido un papel protagónico en los debates de la agenda política nacional, además de contribuir con la generación de evidencia sólida para la investigación social. Asimismo, un aspecto transversal a la historia del IEP es el Fondo Editorial, uno de los más importantes en ciencias sociales en el país y América Latina, donde la etnohistoriadora María Rostworowski y Julio Cotler han publicado los resultados de sus investigaciones. El Fondo Editorial no solo nos permite difundir libros de ciencias sociales de calidad, sino que mantiene una importante tradición en la publicación de renovadores libros de historia peruana, escritos por investigadores peruanos y extranjeros.

 

 

 

1 Martín Tanaka, “El Instituto de Estudios Peruanos y las ciencias sociales en el Perú: un balance críti-co”. En 50 años pensando el Perú: una reflexión crítica. El Instituto de Estudios Peruanos, 1964-2014. Lima: IEP, 2014.