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[CRITICA Y DEBATES] Pobreza y transferencias durante la pandemia, por José Antonio Mendoza Sánchez

De acuerdo con las estimaciones del último reporte del World Economic Outlook (IMF 2021) Perú presenta la peor caída del PBI per cápita de Sudamérica, solo después de Venezuela,[1] como resultado de las medidas de aislamiento y de la desaceleración económica global debido a la pandemia. Uno de los impactos más patentes de este decrecimiento económico y el aislamiento es el aumento generalizado de la pobreza. Para 2020, la incidencia de la pobreza a escala nacional pasó de 20,2% a 30,1%. Este incremento fue particularmente más severo dentro del espacio urbano, incrementándose de 14,6% a 26% en 2020, mientras que en el ámbito rural pasó de 40,8% a 45,7%. La incidencia de la pobreza monetaria extrema también se expandió en todo el país, pasando de 2,9% en 2019 a 5,1% en 2020. De igual manera, el mayor crecimiento relativo se dio en el espacio urbano, en donde se casi triplicó el porcentaje de gente, de 1% a 2,9%, mientras que entre la población rural pasó de 9,8% a 12,7% en 2020.

A escala regional, todas las regiones, a excepción de Loreto y San Martín, enfrentaron un aumento considerable en la incidencia de la pobreza monetaria. En cambio, las regiones con poco incremento en la pobreza monetaria extrema son Ica, La Libertad, Loreto, Puno y San Martín. En el caso de Ica, es la única región sin pobreza extrema hacia 2019. El resto de las regiones aparentemente no afectadas en relación con la pobreza son bastante distintas respecto de su matriz productiva y geografía. Esto significa que se necesita ahondar en los mecanismos que han permitido/detenido el avance de la pobreza a partir de la pandemia en las regiones. El cumplimiento de las normas de aislamiento junto a la situación de interconexión económica con otros espacios más o menos aislados puede ser la clave para entender este resultado heterogéneo.

Gráfico 1. Incidencia de la pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema por regiones, 2019-2020

Fuente: Enaho, INEI. Elaboración propia. Ponderado por el porcentaje de población rural de cada región. La línea punteada indica el promedio nacional.

Desde el lado del Gobierno, una de las principales herramientas usadas para contrarrestar la pérdida de empleo e ingresos fue la entrega de transferencias de dinero en forma de bonos. Dos de estos bonos se enfocaron en poblaciones específicas, como el Bono Independiente y el Bono Rural. En cambio, el Bono Universal y el Bono Yo Me Quedo en Casa se enfocaron en una población más amplia pero no universal. Usando la última versión de la Enaho, se encuentra que el 63,6% de hogares recibió algún bono durante 2020. Este porcentaje aumenta entre hogares rurales (87,90%) frente a hogares urbanos (57,7%). La tabla 1 también presenta un giro en el enfoque de las transferencias. El primer bono, Yo me Quedo en Casa, se focalizó principalmente en hogares urbanos del país (38,25%), mientras que hacia la última parte de 2020 y mediante el Bono Universal se focalizó con mayor importancia en las zonas rurales: 75,72% recibieron una transferencia.

Tabla 1. Porcentaje de hogares que recibieron alguno de los bonos durante 2020

    ¿Recibió el bono…?
  ¿Recibió algún bono? Yo Me Quedo en Casa Independiente Rural Universal
Total 63,65% 33,84% 9,10% 8,88% 30,44%
Urbano 57,72% 38,25% 10,74% 3,21% 19,37%
Rural 87,90% 15,80% 2,38% 32,08% 75,72%

Fuente: Enaho, INEI. Elaboración propia.

A pesar de que las transferencias tuvieron una considerable cobertura, los montos y la frecuencia de entrega pueden no haber sido suficientes para hacer retroceder el avance de la pobreza. Por ejemplo, el Bono Independiente solo alcanzó a 9,10% de hogares a escala nacional a pesar de tener una proporción mucho mayor de trabajadores independientes o informales. En cuanto a los bonos focalizados en el trabajador informal, el monto del Bono Independiente es de los más bajos de Latinoamérica, solo por encima de los de Guatemala y Uruguay (Cepal 2021).

Con base en esto, se puede proponer como pregunta qué tanto ayudó el programa de transferencias a disminuir la pobreza. Esta pregunta requeriría de alguna estrategia de identificación causal que diseñe un escenario contrafactual con pandemia, pero sin entrega de bonos. Ante este diseño complejo, se pueden tomar estrategias más simples, pero no causales, como medir el porcentaje de hogares debajo de la línea de pobreza luego de extraerle los montos de dinero transferidos a sus miembros.

 

Tabla 2. Tasa de incidencia de la pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema observada y bajo el escenario sin bonos

  Observado Escenario naive sin bono[1] Diferencia
  Pobreza Pobreza extrema Pobreza Pobreza extrema Pobreza Pobreza extrema
Total 30,1% 5,1% 33,7% 7,3% 3,6% 2,1%
Urbano 26,0% 2,9% 28,6% 3,8% 2,5% 0,9%
Rural 45,7% 13,7% 53,3% 20,5% 7,5% 6,8%

Fuente: Enaho, INEI. Elaboración propia.

La tabla 2 presenta la estimación del escenario sin bono y la diferencia en las tasas de incidencia de las medidas de pobreza en los ámbitos nacional y en el de hogares urbanos y rurales. Bajo este escenario, de no haberse entregado bonos, la pobreza monetaria sería de 33,7%, 3,6% más del dato observado. Para la pobreza monetaria extrema, se llegaría a 7,3%, 2,1% encima del dato real. Las últimas columnas de la tabla también indican que los bonos han sido especialmente importantes entre hogares rurales: 7,5% de hogares adicionales serían clasificados como pobres de no haber recibido los bonos, mientras que 6,8% serían clasificados como pobres extremos.

El gráfico 2 presenta la extensión del ejercicio previo en el ámbito de cada región. De estas, Huancavelica tiene el mayor porcentaje de población que no entró a pobreza o pobreza extrema gracias a la entrega de transferencias. En general, las regiones por encima del promedio nacional tienen un importante porcentaje de hogares rurales frente a las regiones debajo de la media, como Callao, Lima o Moquegua.

Gráfico 2. Porcentaje de hogares que serían clasificados como pobres o pobres extremos de no haber recibido transferencias monetarias

Fuente: Enaho, INEI. Elaboración propia. Las líneas punteadas indican el promedio nacional correspondiente.

A partir de lo presentado, parece haber cierta evidencia de que la estrategia de transferencias de emergencia pudo avanzar más en el espacio urbano, con mayor énfasis sobre el trabajador independiente o informal. A pesar de los grandes esfuerzos fiscales, la pobreza aumentó a niveles de hace más de diez años, por lo que, ahora más que nunca, es urgente y necesario diseñar mejores estrategias de generación de empleo e inversión en medio de la incertidumbre política.

 

Bibliografía

IMF. 2021. World Economic Outlook, April 2021: Managing Divergent Recoveries.

CEPAL. 2021. Panorama Social 2021.

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[1] De acuerdo a la publicación, la caída estimada del PBI per cápita real para Venezuela es de aproximadamente 30%, mientras que para el Perú es de 11,11%.

[2] Se resta los montos entregados por los bonos (Yo Me Quedo en Casa, Bono Independiente, Bono Rural y Bono Universal) al gasto total bruto de cada hogar. Luego se divide por el número de miembros de hogar y se divide por 12 para tener el monto mensual. Este nuevo monto es comparado con su respectiva l´nea de pobreza deflactada para reestimar el porcentaje de pobres de no haberse entregado los bonos.